Almas gemelas

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¿Como será cuando vuele
y deje esta tierra un día?
Me perderé en el universo
si tú no estás conmigo.

Si tú quedas en la tierra,
yo te iluminaré el camino.
Le pediré a las estrellas
que te guíen,
y vengas a estar conmigo.

Porque somos almas gemelas,
almas que siempre se han querido.
Los dos daríamos todo,
para irnos primero.

Y si pudiéramos, partiríamos
cogidos de la mano al mismo cielo.
Para seguir compartiendo, el amor que un día nos unió.
Cuando éramos tan niños aún
y jamás se destruyó.

© Cati Mercadal Sans

 

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Vuelven Las Rosas A Florecer

rosas

La belleza
se esfumaba de mis ojos,
ante la burda mala noticia.
Se oscurecían los cristales,
que empañados cegaban mis días.

Y a la esquina de mi cama
querías quedarte tú.
Mirándome en mi cama
En silencio y pretenciosa.

El monstruo desafiante,
con olor a muerte.
Debilitaba mis sentidos,
debilitaba la fuerza de vida…
Mi vida.

Y te dije… ¡Márchate!
¡No me iré todavía!
Vete por la ventana,
entre la lluvia y la noche fría.

¡No! ¡No me rendiré!
Aún no concluyen mis sueños.
Aún la esperanza sigue latiendo,
sigue clamando que viva…
¡Y viviré!

Te marcharse en silencio,
y a veces pienso en ti.
Lo que tanto miedo me daba,
Muy de cerca lo viví.

Vuelven las rosas a florecer,
y en ondas sonoras,
se escuchan los versos.
Canción del alma…
De mi alma,
que desafía el tiempo.

Y ahora ya no te temo,
no me haces sentir miedo.
Te ví y desde aquel día
comprendí,
que formas parte
de la vida.
Pero aún no de la mía.

Y el sol ha vuelto a brillar,
después de un clima tan drástico.
Que movió mis rodillas,
que a dejarse vencer se resistían.

Ahora vivo distinto,
después de mirarte de frente.
Solo las cosas buenas,
son importantes en mi mente.

Y hoy vuelven las rosas a florecer,
las sonrisas emanan en libertad.
De frente al mar agradezco
la vida, que Dios me regala,
agradezco volver a empezar.

© Cati Mercadal Sans & Esperanza E. Vargas

 

¡Esa Mujer!

esa mujer

¿Quién será esa mujer?
Que siempre te hace costado.
Esa que te da su amor
sin mentira ni pecado.
La que desde el día en que naciste,
sus noches te ha entregado.
Esa que cambio su vida,
cuando te tuvo a su lado.
¡No importa el color ni la raza!
Ella es quién nos abraza.

Esa que siempre perdona,
la que a tu lado va a estar.
La que te sabe escuchar,
entiende bien tu mirada.
Aunque tu boca este callada.

¡Nunca te fallará!
No le mueve el interés,
solo el amor que no condiciona.

Es la que espera un abrazo
tantas veces olvidado.
No tan solo en este día,
que hoy nos marca el calendario.

La que con su amor incondicional,
calla sufre y siente pena.
Cuando te ve sufrir,
No te juzga ni te condena.

La que espera una visita
tantas veces olvidada.
O una pequeña llamada,
de esas que no cuestan nada.

¡Es la que nos dio la vida!
Y a veces… Es olvidada.
¡Esa mujer! se llama ¡Madre!

Cuídenla quienes la tengan,
porque yo ya la he perdido.
Y en el cielo esta esa estrella.
Que ¡Nunca jamás! Yo…La he olvidado.

© Cati Mercadal Sans

En Manos Del Tiempo

En manos del tiempo están tus recuerdos,
desojando letras se juntan mis versos.
Como si fueran flores, con el paso del tiempo,
ese es mi regalo desde que ya no te tengo.

Miro hacia el firmamento,
sé que esa es tu morada.
Eres esa estrella que resplandece
en la noche callada.
¡Serás esa luz! Que para siempre
Perdurará en mi alma.

En manos del tiempo del cielo y del alma,
están los recuerdos no existe distancia.
Ni tampoco olvido cuando se ha querido,
¡No existe un adiós! Ni una despedida.

En manos del tiempo se va curando la herida.
Que dejo tu ausencia ¡Madre mía querida!

© Cati Mercadal Sans

 

No Me Recordéis Entre Flores

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No me recordéis entre flores,
en faunas de cementerio.
Ni el salpicar de las olas,
tampoco en la sombra del viento.

Buscarme entre los recuerdos,
entre las anécdotas del tiempo.
Dentro de vuestro corazón callado,
cuando este, esté en silencio.

Allí entre recuerdo y nostalgia,
sentiréis que estoy presente.
Como lo están los que se han ido,
en un rinconcito de mi alma.

Porque el amor es eterno,
para el no hay distancia.
Nos queda el recuerdo unido
a una triste añoranza.

Que permanece en el tiempo.
¡No me busquéis entre flores!
Ni el salpicar de las olas.
Tampoco en la sombra del viento,
en vuestro corazón estaré siempre.
Aunque mi cuerpo no esté presente.

© Cati Mercadal Sans

Entre cielo y tierra

entre cielo y tierra

Entre cielo y tierra
tengo un amor que no se olvida.
Ese amor se llama ¡Madre!
fue la que me dio la vida.

Nueve meses en tus entrañas,
fueron mi primera guarida.
Tu corazón fue mi almohada,
mientras tu vientre crecía.

Tus brazos fueron mi cuna,
tus pechos mi alimento.
Tus caricias mi sonrisa,
tu voz mi dulce consuelo.

En la tierra tu recuerdo
siempre me acompañará.
En el cielo esa estrella
que nunca me abandonará.

Mil recuerdos me acompañan,
que guardo en mi corazón.
En mi alma estarás siempre
dándome tu protección.

A nuestro lado te siento,
aunque el cielo sea tu morada.
Nos proteges noche y día
Mi ¡Querida Madre amada!

© Cati Mercada Sans

 

Menorca

Menorca hija del mar
de las rocas que la envuelven.
Mi isla es una postal,
que resplandece y sorprende.

Es de purpurina y estrellas
marinera y transparente.
De playas vírgenes
llenas de luz y colores.

El sol de Menorca es
un regalo universal.
Pues nace en Villa Carlos
tempranito y muy puntual.

Menorca tierra de leyendas,
de festejos y guitarras.
De canciones y habaneras,
con alegría en sus calles.

Menorca es donde nací,
donde crecí y me crié.
No se donde moriré
lo que si quiero decir.

Que si lejos de aquí muero,
que me traigan a mi tierra.
Y que esparzan mis cenizas,
sin flores ni ceremonia.
Quiero quedarme dormida,
En mi tierra que es gloria.

© Cati Mercadal Sans