A Mi Marido

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Si yo volviera a nacer,
contigo me casaría.
Porque tú en esta vida,
me has amado día a día.

El amor no es solo sexo,
el amor es compañía.
También cuentan los enfados,
que nos conlleva la vida.
Y sobre todo el diálogo,
que nos da el día a día.

El amor es una lucha,
que ha de saberse llevar
y también alimentar,
porque todo en esta vida
necesita su cuidado.
Y el amor hay que cuidarlo,
por el bien de nuestras vidas.

Hay que saber perdonar,
forma parte de la vida.
Todo esto lo sabemos.
Por eso es que yo conservo,
el amor del primer día.
Es por eso que te digo,
que te quiero vida mía,
ya que a mi lado estas,
noche a noche, día a día.

© Cati Mercadal Sans

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¡¡Desde el corazón!!


Ese que no miente ese que no engaña
Ese que te dice si tú conciencia está en calma
Donde guardo todo lo que mi voz calla
Y al acostarme junto mi conciencia se vuelve mi almohada
¡¡Desde el corazón!!
Te digo te quiero amado de mi alma
Caminamos juntos desde nuestra tierna infancia
Cimientos de roca al construir nuestra morada
El paso del tiempo nuestra piel arruga
Pero no lograra arrugar el amor perdura
¡¡Desde el corazón!!
Ese que no ve pero ¡Sí! Qué siente y nunca nos engaña
Quiero compartir los y días a tu lado en calma
Atrás dejamos la juventud añorada para descubrir
Lo que la madurez nos aguarda quiero compartir
Esos días a tu lado junto a tu mirada
¡¡Desde el corazón!!
Y cuando uno se vaya Hacia lo desconocido
Entre las bellas estrellas
Al otro le guarde un sitio para que perdure siempre
Nuestro Amor en el infinito

© Cati Mercadal Sans

Cuando Ella Se Pregunta

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¿Por qué no veo brillar,
el sol que alumbra la tierra?
Dicen que el cielo es azul,
y las estrellas son bellas.

¿Por qué esas estrellas brillan,
en el hermoso firmamento?
Y yo no las puedo mirar,
ni tan solo un momento.

Dicen que el mar es azul,
y sus aguas transparentes.
Y yo no lo puedo ver,
para reflejarse en él.

¿Por qué me quedé sin vista,
siendo yo tan pequeñita?
Es lo que ella se pregunta,
y no halla la respuesta.
¡De esa inmensa oscuridad!

Pero aunque ella no puede mirar,
el cielo, el mar o las estrellas,
ella a Dios le da las gracias
por compartir las cosas bellas,
que están sobre la tierra.

© Cati Mercadal Sans

Mi Princesa

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¡Bien llegada mi princesa!
Del lugar donde te fuiste.
Tu regreso es mi alegría,
mi más sincera armonía.

Mil ilusiones tenías,
cuando entendiste el vuelo.
Los ojos de amor te brillaban,
como dos estrellas en el cielo.

Hoy son lágrimas amargas,
que condenan tu mirada.
Las que tus ojos humedecen,
con esa triste mirada.

La vida a veces es dura,
y hay que saber aceptar.
Que todo lo que te suceda,
es lo que te hace madurar.

Mucho camino te queda,
todavía por andar.
Anda con paso firme.
¡No vuelvas a tropezar!

¡Hoy tienes la oportunidad,
de volver a comenzar!

© Cati Mercadal Sans

 

Almas gemelas

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¿Como será cuando vuele
y deje esta tierra un día?
Me perderé en el universo
si tú no estás conmigo.

Si tú quedas en la tierra,
yo te iluminaré el camino.
Le pediré a las estrellas
que te guíen,
y vengas a estar conmigo.

Porque somos almas gemelas,
almas que siempre se han querido.
Los dos daríamos todo,
para irnos primero.

Y si pudiéramos, partiríamos
cogidos de la mano al mismo cielo.
Para seguir compartiendo, el amor que un día nos unió.
Cuando éramos tan niños aún
y jamás se destruyó.

© Cati Mercadal Sans

 

Vuelven Las Rosas A Florecer

rosas

La belleza
se esfumaba de mis ojos,
ante la burda mala noticia.
Se oscurecían los cristales,
que empañados cegaban mis días.

Y a la esquina de mi cama
querías quedarte tú.
Mirándome en mi cama
En silencio y pretenciosa.

El monstruo desafiante,
con olor a muerte.
Debilitaba mis sentidos,
debilitaba la fuerza de vida…
Mi vida.

Y te dije… ¡Márchate!
¡No me iré todavía!
Vete por la ventana,
entre la lluvia y la noche fría.

¡No! ¡No me rendiré!
Aún no concluyen mis sueños.
Aún la esperanza sigue latiendo,
sigue clamando que viva…
¡Y viviré!

Te marcharse en silencio,
y a veces pienso en ti.
Lo que tanto miedo me daba,
Muy de cerca lo viví.

Vuelven las rosas a florecer,
y en ondas sonoras,
se escuchan los versos.
Canción del alma…
De mi alma,
que desafía el tiempo.

Y ahora ya no te temo,
no me haces sentir miedo.
Te ví y desde aquel día
comprendí,
que formas parte
de la vida.
Pero aún no de la mía.

Y el sol ha vuelto a brillar,
después de un clima tan drástico.
Que movió mis rodillas,
que a dejarse vencer se resistían.

Ahora vivo distinto,
después de mirarte de frente.
Solo las cosas buenas,
son importantes en mi mente.

Y hoy vuelven las rosas a florecer,
las sonrisas emanan en libertad.
De frente al mar agradezco
la vida, que Dios me regala,
agradezco volver a empezar.

© Cati Mercadal Sans & Esperanza E. Vargas

 

¡Esa Mujer!

esa mujer

¿Quién será esa mujer?
Que siempre te hace costado.
Esa que te da su amor
sin mentira ni pecado.
La que desde el día en que naciste,
sus noches te ha entregado.
Esa que cambio su vida,
cuando te tuvo a su lado.
¡No importa el color ni la raza!
Ella es quién nos abraza.

Esa que siempre perdona,
la que a tu lado va a estar.
La que te sabe escuchar,
entiende bien tu mirada.
Aunque tu boca este callada.

¡Nunca te fallará!
No le mueve el interés,
solo el amor que no condiciona.

Es la que espera un abrazo
tantas veces olvidado.
No tan solo en este día,
que hoy nos marca el calendario.

La que con su amor incondicional,
calla sufre y siente pena.
Cuando te ve sufrir,
No te juzga ni te condena.

La que espera una visita
tantas veces olvidada.
O una pequeña llamada,
de esas que no cuestan nada.

¡Es la que nos dio la vida!
Y a veces… Es olvidada.
¡Esa mujer! se llama ¡Madre!

Cuídenla quienes la tengan,
porque yo ya la he perdido.
Y en el cielo esta esa estrella.
Que ¡Nunca jamás! Yo…La he olvidado.

© Cati Mercadal Sans